Dr. Federico Rochin González
Autor/a
“Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal. Es ascua sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás. Y si ella muere en ti, quedas inerte… Cuando se te anuda la garganta al recordar la cicuta impuesta a Sócrates, la cruz izada para Cristo y la hoguera encendida a Bruno; -cuando te abstraes en lo infinito leyendo un dialogo de Platón, un ensayo de Montaigne o un discurso de Helvecio.
-Cuando el corazón se te estremece pensando en la desigual fortuna de esas pasiones en que fuiste alternativamente, el Romeo de tal Julieta y el Werther de tal Carlota; -cuando tus sienes se hielan de emoción al declamar una estrofa de Musset que rima acorde con tu sentir;- y cuando, en suma, admiras la mente preclara de los genios, la sublime virtud de los sabios, la magna gesta de los héroes, inclinándose con igual veneración ante los creadores de verdad o de belleza.” (José Ingenieros, un buen positivista de su época)
Deseo respetuosamente, agregar…. ‘Cuando todos aquellos que lucharon por mantener la conciencia del ser humano, los que sufrieron, los que fueron humillados, vejados, incomprendidos, despreciados sin motivo o razón, los que no supieron en ocasiones si habría un mañana para ellos, los que fueron mutilados, torturados física y mentalmente, ultimados, y entre otros, a los que, debiendo hacerlo no se les concedió el uso de la palabra o no se les hizo justicia, minimizados, también injustamente encarcelados, desterrados, (y para las personas de bien), para ellos, para nosotros, para todos, nacieron los derechos humanos, los derechos fundamentales y una tutela judicial. Cuando esto sucede, entre otras cosas es hora de evolucionar, de cambiar lo más sutil del idealismo, por un mundo más material, más acorde con la realidad, más global en lo que corresponde a leyes universales que rijan la conducta de los gobernantes y de los pueblos’.”